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Residuos hospitalarios: clasificación y manejo en Colombia
Por: Equipo de redacción
28 septiembre 26

Clasifique residuos hospitalarios con seguridad y elija canecas adecuadas según la normativa vigente en Colombia.

En Colombia, la normativa exige lineamientos estrictos para el manejo, la segregación, el transporte y la disposición final de los residuos generados en hospitales, centros de salud y clínicas, por el riesgo que representan si no se tratan correctamente. Si quiere conocer la normativa y la clasificación vigente, continúe leyendo este artículo de CJS Canecas.

¿Cómo se clasifican los residuos hospitalarios en Colombia?

Los residuos hospitalarios son materiales, sustancias o subproductos generados por actividades relacionadas con la atención médica, la investigación científica, el manejo de animales o cualquier otra operación vinculada a la salud humana o animal. Su gestión requiere un tratamiento específico debido al riesgo que representan para la salud pública y el medio ambiente.


La normativa colombiana, establecida en el Decreto 351 y la Resolución 591 de 2024, clasifica estos residuos en dos grandes categorías: no peligrosos y peligrosos. A continuación, compartimos en qué consiste cada uno de estos tipos y sus subcategorías:

Residuos no peligrosos y su separación en la fuente

No todos los residuos producidos dentro de una institución sanitaria representan un riesgo biológico. Áreas administrativas, cafeterías, salas de espera, jardines y determinados procesos generan materiales similares a los producidos en otros establecimientos.

Sin embargo, estos residuos deben mantenerse separados de los peligrosos desde el lugar de origen para evitar contaminación cruzada y conservar sus posibilidades de aprovechamiento.

Dentro de esta categoría se encuentran principalmente:

Residuos aprovechables

Comprenden materiales como papel, cartón, plástico, vidrio y metales que pueden reincorporarse a procesos productivos cuando conservan condiciones adecuadas para su recuperación. En establecimientos de salud pueden originarse, por ejemplo, en oficinas, almacenes, áreas administrativas o empaques que no hayan tenido contacto con materiales de riesgo.

La clave es impedir que se mezclen con residuos infecciosos, líquidos biológicos u otras sustancias que imposibiliten su aprovechamiento.

Separación de residuos no peligrosos en punto de disposición

Los residuos no peligrosos deben mantenerse separados de los residuos con riesgo biológico para conservar su posibilidad de aprovechamiento.

Residuos orgánicos aprovechables

Incluyen restos biodegradables susceptibles de recibir algún tipo de aprovechamiento, como determinados desperdicios de alimentos o residuos provenientes de poda y mantenimiento de zonas verdes. Su correcta identificación permite mantenerlos fuera de los flujos peligrosos y facilita implementar alternativas de gestión cuando la institución disponga de programas o gestores que puedan recibir este tipo de materiales.

Residuos no aprovechables

Corresponden a elementos que, por sus características, condiciones de uso o contaminación ordinaria, no pueden incorporarse fácilmente a una cadena de reciclaje. Pueden incluir determinados papeles o elementos desechables utilizados en actividades comunes, siempre que no hayan estado en contacto con sangre, fluidos corporales u otros agentes que cambien su clasificación hacia un residuo con riesgo biológico.

Para profundizar en el contexto legal de este manejo, descubra más sobre el Marco normativo en Colombia para la disposición adecuada de residuos.

Residuos peligrosos con riesgo biológico

Hay residuos cuya manipulación requiere controles mucho más estrictos debido a la posibilidad de exposición a agentes biológicos o infecciosos. Esta categoría demanda procedimientos diferenciados desde el momento de generación y durante su recolección interna, almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición, con el objetivo de reducir accidentes laborales y riesgos sanitarios.

La regulación vigente reconoce las siguientes subcategorías dentro de la clasificación de residuos hospitalarios:

Residuos biosanitarios

Corresponden a elementos utilizados durante procedimientos asistenciales que han estado en contacto con sangre, fluidos corporales o material potencialmente infeccioso. En esta categoría pueden encontrarse distintos insumos desechables propios de la atención sanitaria, cuya manipulación posterior debe realizarse bajo condiciones que reduzcan la exposición del personal y eviten su mezcla con materiales de menor riesgo.

Manejo de residuos biosanitarios en entornos asistenciales

Los residuos biosanitarios requieren controles diferenciados desde su generación hasta su entrega o tratamiento.

Residuos cortopunzantes

Reúnen elementos capaces de producir cortes o punciones y que pueden representar riesgo de exposición biológica, como agujas y otros objetos de características similares utilizados durante la atención. El manejo de estos residuos peligrosos hospitalarios exige una segregación inmediata que evite manipulaciones innecesarias.

Residuos anatomopatológicos

Incluyen tejidos, órganos, partes corporales y otros materiales biológicos derivados de procedimientos clínicos, quirúrgicos o diagnósticos. Debido a sus características, requieren controles específicos después de su segregación.

El Manual del INVIMA establece, entre otras medidas, que deben conducirse a refrigeración a una temperatura inferior a 4 °C o manejarse mediante alternativas autorizadas, como sustancias gelificantes, cuando corresponda.

Residuos de animales con riesgo biológico o infeccioso

Esta categoría comprende materiales provenientes de animales cuando, por las circunstancias en que fueron generados, exista posibilidad de exposición a agentes biológicos. Su tratamiento debe diferenciarse de los residuos ordinarios para evitar que entren en contacto con otros materiales y para garantizar condiciones de almacenamiento, movimiento y entrega acordes con el riesgo identificado.

Contenedores para residuos peligrosos con riesgo biológico

Los residuos peligrosos con riesgo biológico necesitan recipientes diferenciados para evitar mezclas durante su manejo interno.

Residuos químicos y farmacéuticos

En hospitales, clínicas, laboratorios y otros servicios de salud también pueden generarse sustancias o materiales que presentan características como toxicidad, corrosividad, reactividad o inflamabilidad.

La Resolución 591 de 2024 aclara que este tipo de residuo no tiene asignado el mismo código de color general que los residuos con riesgo biológico y debe identificarse de acuerdo con la regulación aplicable y sus características fisicoquímicas. Algunos ejemplos incluyen:

  • Fármacos vencidos o deteriorados: medicamentos que han expirado, perdido sus condiciones de conservación o ya no son aptos para administración y que deben seguir una ruta específica de gestión.
  • Residuos citotóxicos: pueden generarse durante la preparación o administración de medicamentos empleados en tratamientos oncológicos e incluir restos de producto y materiales que hayan estado en contacto con estas sustancias, cuya peligrosidad exige una gestión diferenciada.
  • Residuos con metales pesados: comprenden materiales que pueden contener sustancias como mercurio, plomo o cadmio y que requieren control especial debido a sus características tóxicas y a los posibles impactos sobre la salud y el ambiente.

Si necesita ampliar esta clasificación, conozca más en detalle cómo identificar residuos corrosivos, reactivos, tóxicos, inflamables y biológicos infecciosos para gestionar correctamente sus riesgos.

Tipos de contenedores según el código de colores: ¿cómo separar los residuos hospitalarios?

Elegir el recipiente correcto permite que la clasificación realizada en consultorios, habitaciones, laboratorios, áreas administrativas, cafeterías y demás servicios se mantenga durante todo el recorrido interno del residuo. Para que el sistema funcione, el color debe ir acompañado de una etiqueta visible que indique qué materiales pueden depositarse allí, tal como establece el Manual adoptado por la Resolución 591 de 2024.

Conozca qué corresponde a cada color y algunos ejemplos prácticos que ayudan a evitar errores en hospitales, clínicas, centros médicos y demás establecimientos de atención en salud:

Caneca blanca para residuos aprovechables

Papelera Vaivén 53 LTS para residuos aprovechables

Papelera Vaivén 53 LTS - CJS Canecas como alternativa para puntos de separación de residuos aprovechables.

En estas canecas para residuos hospitalarios deben depositarse materiales reciclables que no hayan tenido contacto con sangre, fluidos corporales, medicamentos, sustancias químicas u otros elementos peligrosos. Algunos ejemplos claros son hojas de papel de áreas administrativas, cajas de cartón limpias, botellas plásticas vacías, envases plásticos limpios, frascos de vidrio no contaminados, latas y otros metales recuperables.

Una caja de guantes nueva o un empaque limpio retirado antes de entrar en contacto con el paciente, por ejemplo, puede ser aprovechable. Una vez contaminado con material biológico, ya no debe ir en esta categoría.

Caneca verde para residuos orgánicos aprovechables

Caneca Tipo Pedal 20 LTS para residuos orgánicos aprovechables

Caneca Tipo Pedal 20 LTS - CJS Canecas para separar residuos orgánicos aprovechables en áreas definidas.

Este recipiente corresponde a residuos biodegradables que cuentan con una alternativa de aprovechamiento, como restos de frutas y verduras, residuos de preparación de alimentos, sobras orgánicas susceptibles de gestión y residuos de poda o mantenimiento de jardines.

En una institución de salud, estos materiales pueden originarse principalmente en cocinas, cafeterías, comedores o zonas verdes, siempre que no estén contaminados con residuos asistenciales o sustancias peligrosas.

Por ejemplo, una cáscara de fruta proveniente de la cafetería puede depositarse en la caneca verde. Una gasa utilizada en atención clínica, aunque contenga materia orgánica, nunca pertenece a esta categoría.

Para reforzar la separación en la fuente, Descubra cómo separar correctamente papel, cartón, plástico, vidrio y otros materiales que todavía pueden aprovecharse.

Caneca negra para residuos no aprovechables

Papelera Vaivén 35 LTS para residuos no aprovechables

Papelera Vaivén 35 LTS - CJS Canecas para disponer residuos ordinarios que no pueden recuperarse mediante reciclaje.

Aquí se disponen materiales ordinarios que no presentan riesgo biológico, pero que tampoco pueden recuperarse mediante reciclaje. Algunos ejemplos son servilletas usadas sin contaminación biológica, papel higiénico, papeles o cartones sucios con comida, empaques contaminados con alimentos, residuos de barrido y otros desechos comunes generados en salas de espera, oficinas, cafeterías o zonas administrativas.

Es importante no asumir que todo lo producido dentro de un hospital es peligroso: si el residuo no ha tenido contacto con agentes infecciosos y no es aprovechable, puede corresponder a esta categoría.

Caneca roja para residuos peligrosos con riesgo biológico o infeccioso

Papelera Pedal 25 LTS para residuos peligrosos con riesgo biológico

Papelera Pedal 25 LTS - CJS Canecas para puntos donde se requiere disposición diferenciada de residuos con riesgo biológico.

Este color debe reservarse para biosanitarios, anatomopatológicos, cortopunzantes y residuos de animales con riesgo biológico. Entre los ejemplos más frecuentes están gasas, algodones, apósitos, guantes y otros elementos desechables contaminados con sangre o fluidos corporales; tejidos, órganos o partes anatómicas provenientes de procedimientos; y materiales asociados a animales cuando exista riesgo infeccioso.

Los residuos destinados a estas canecas para residuos peligrosos no deben mezclarse con los recipientes blancos, verdes o negros, incluso cuando el material original, como plástico, papel o tela, pudiera parecer reciclable.

Recipiente rojo rígido para cortopunzantes

Recipiente para residuos cortopunzantes

Recipiente Para Residuos Cortopunzantes - CJS Canecas diseñado para depositar elementos que pueden cortar o perforar.

Aunque pertenecen al mismo grupo rojo dentro del código de colores para residuos hospitalarios, los objetos capaces de cortar o perforar requieren una solución específica y no deben arrojarse directamente en una bolsa roja convencional. Agujas hipodérmicas, lancetas, cuchillas, bisturís y otros elementos cortopunzantes deben depositarse inmediatamente después de su uso en recipientes rígidos destinados para este fin.

Además, la Resolución 591 establece que estos contenedores deben cerrarse y asegurarse cuando alcancen, como máximo, tres cuartas partes de su capacidad, evitando sobrellenarlos o manipular nuevamente el contenido.

Para ampliar las recomendaciones de seguridad, Aprenda cómo desechar agujas, lancetas, bisturís y otros elementos cortopunzantes sin aumentar el riesgo de accidentes.

Guía actualizada: normativa vigente para la disposición de residuos peligrosos

Gestión normativa de residuos peligrosos en instituciones de salud

La gestión de residuos peligrosos exige documentación, responsables, rutas internas y condiciones de manejo acordes con el riesgo identificado.

En Colombia, el cumplimiento no termina cuando el residuo se deposita en la caneca de basura correcta. Las instituciones también deben documentar cómo lo gestionan, establecer responsables, capacitar al personal, definir rutas internas, preparar contingencias y garantizar que los elementos utilizados para su recolección y traslado correspondan técnicamente al riesgo identificado.

Actualmente, el marco combina las obligaciones generales compiladas en el Decreto Único Reglamentario del Sector Salud con el manual técnico que desarrolla cómo llevarlas a la práctica. Descubra a continuación qué exige cada instrumento y cómo se traduce en la operación cotidiana de clínicas, hospitales, laboratorios y otros generadores:

¿Qué establece el Decreto 780 de 2016?

Más que definir qué residuo pertenece a cada categoría, este decreto determina quiénes están obligados a gestionarlos y qué responsabilidades deben asumir durante todo su ciclo. Las disposiciones sobre residuos generados en atención en salud provienen del Decreto 351 de 2014, posteriormente compilado en el Decreto 780 de 2016.

Conozca los aspectos que tienen mayor impacto en la gestión institucional a continuación:

  • Exige contar con un Plan de Gestión Integral: cada generador debe formular, implementar, actualizar y mantener disponible ante las autoridades su PGIRASA, documento en el que se organizan las acciones necesarias para gestionar los residuos desde su generación hasta su tratamiento o entrega externa. Este plan debe reflejar la realidad del establecimiento y modificarse cuando cambien procesos, servicios, tecnologías o capacidades.
  • Asigna responsabilidades directas al generador: hospitales, clínicas, consultorios y demás actividades comprendidas por la norma no pueden trasladar toda la responsabilidad al operador externo. Deben controlar aquello que ocurre dentro de sus instalaciones y garantizar que la gestión se articule correctamente con gestores o receptores autorizados para las etapas posteriores.
  • Obliga a capacitar al personal involucrado: quienes manipulan, recolectan, trasladan o almacenan estos materiales o las canecas industriales que los contienen deben recibir formación orientada a reducir riesgos para la salud y el ambiente. Además, el establecimiento debe suministrar los elementos de protección personal necesarios y cumplir las disposiciones de seguridad y salud en el trabajo aplicables.

Capacitación para manejo interno de residuos hospitalarios

La capacitación del personal ayuda a reducir riesgos durante la manipulación, recolección y almacenamiento de residuos.

  • Requiere planes de contingencia: la institución debe estar preparada para responder ante derrames, accidentes, rupturas de bolsas, fallas de almacenamiento u otras situaciones que puedan comprometer la seguridad sanitaria o ambiental. Esto implica disponer de procedimientos actualizados y personal capacitado para ejecutarlos.
  • Extiende la responsabilidad a la atención extramural: cuando el servicio se presta fuera de las instalaciones habituales, el generador continúa siendo responsable de los residuos peligrosos producidos durante esa atención. Por eso, actividades domiciliarias, brigadas o servicios extramurales también deben integrarse dentro del plan institucional y contar con mecanismos seguros para retornar y gestionar los residuos generados.
  • Establece vigilancia sanitaria y ambiental: las autoridades de salud realizan inspección, vigilancia y control sobre la gestión interna, mientras que las autoridades ambientales actúan dentro de sus competencias frente a los impactos sobre el ambiente. El incumplimiento puede derivar en medidas sanitarias, preventivas o administrativas según la naturaleza de la infracción.

Resolución 591 de 2024: condiciones que deben cumplir canecas, recipientes y contenedores

Recipientes y contenedores para manejo de residuos hospitalarios

Los recipientes utilizados en entornos asistenciales deben responder a las condiciones de segregación, recolección y movimiento interno.

Una vez definido qué debe organizar internamente cada generador, el manual vigente traslada estas exigencias al plano operativo y establece especificaciones concretas para los elementos utilizados durante la segregación, recolección y movimiento interno.

Estas condiciones son especialmente relevantes al momento de comprar o renovar canecas hospitalarias, porque no cualquier recipiente resulta adecuado para un entorno asistencial.

Además, el periodo transitorio otorgado a establecimientos que ya estaban en funcionamiento fue de 18 meses desde el 4 de abril de 2024, por lo que en septiembre de 2026 esa transición ya concluyó. El manual adoptado debe aplicarse plenamente a los sujetos comprendidos en su ámbito.

Estas son algunas de las características técnicas que conviene verificar:

  • Material rígido, impermeable y fácil de higienizar: los recipientes reutilizables deben ser livianos, resistentes a la corrosión, impermeables y capaces de mantener su estanqueidad. Además, su superficie debe permitir procesos periódicos de limpieza y desinfección, una característica esencial en áreas donde existe contacto frecuente con materiales potencialmente contaminantes.
  • Tapa ajustada, bordes seguros y apertura adecuada: las canecas deben disponer de tapa con buen ajuste, bordes redondeados y boca suficientemente amplia para facilitar el vaciado. Cuando reciben residuos con riesgo biológico o infeccioso, las canecas con tapa deben incorporar un sistema de apertura sin contacto manual, como el mecanismo de pedal, salvo las excepciones específicas previstas para determinados residuos anatomopatológicos en quirófanos y salas de parto.
  • Capacidad acorde con la generación real: la norma no fija una capacidad universal para todos los servicios. Cada institución debe determinar el tamaño y la cantidad de recipientes a partir del diagnóstico incluido en su PGIRASA. Una sala de procedimientos, un laboratorio, una habitación hospitalaria y un área administrativa pueden necesitar soluciones muy diferentes según el volumen y la frecuencia de generación.

Contenedores identificados para movimiento interno de residuos

La identificación de recipientes y contenedores facilita el traslado interno sin mezclar residuos peligrosos y no peligrosos.

  • Etiquetado visible y conservación del recipiente: cada unidad destinada a la segregación o al almacenamiento debe contar con identificación en buen estado que facilite reconocer qué puede depositarse allí. Además, los recipientes deteriorados, agrietados o que hayan perdido capacidad de contención o manipulación deben repararse o reemplazarse oportunamente.
  • Contenedores diferenciados para el movimiento interno: los equipos utilizados para trasladar residuos dentro del establecimiento pueden ser rodantes, pero deben ser rígidos, impermeables, lavables, tener tapa y estar identificados según el material que transportan. La norma además establece que no debe utilizarse el mismo contenedor para movilizar residuos peligrosos y no peligrosos, evitando contaminación cruzada durante los recorridos internos.

Para complementar la elección de recipientes, Conozca qué tipos de canecas existen y cómo se relacionan con la separación de residuos orgánicos, aprovechables, ordinarios y peligrosos.

Buenas prácticas para el manejo seguro de residuos en instituciones de salud

Buenas prácticas para disposición de residuos en instituciones de salud

La operación diaria exige resolver dudas sobre tiempos de permanencia, retiro, tratamiento y almacenamiento de residuos.

En la práctica diaria surgen dudas que no siempre se resuelven con conocer la categoría de un residuo. También importa saber cuánto tiempo puede permanecer en un área, cuándo debe retirarse, qué hacer cuando presenta varias características de peligrosidad o cómo proceder en instalaciones compartidas.

Teniendo en cuenta lo establecido en la normativa actual, a continuación compartimos algunas recomendaciones clave en torno al manejo de residuos hospitalarios que ayudan a mantener una operación más segura y alineada con las disposiciones vigentes:

¿Cada cuánto deben recogerse los residuos con riesgo biológico o infeccioso?

La frecuencia mínima de recolección externa depende de la cantidad generada mensualmente. Para más de 1.000 kg/mes, debe realizarse al menos tres veces por semana; entre más de 100 y hasta 1.000 kg, dos veces por semana; entre más de 45 y hasta 100 kg, una vez por semana; entre más de 10 y hasta 45 kg, dos veces al mes; y para cantidades de hasta 10 kg mensuales, como mínimo una vez al mes.

Esta programación debe corresponder a la capacidad real del establecimiento y coordinarse previamente con el transportador.

¿Cuánto tiempo pueden permanecer los residuos en el lugar donde se generan?

La regla es mantenerlos allí durante el menor tiempo posible. Esto evita acumulaciones innecesarias en consultorios, salas de procedimientos, laboratorios u otras áreas asistenciales y permite que el traslado hacia las unidades internas de almacenamiento se realice de manera más controlada.

La frecuencia debe definirse según la generación real de cada servicio y no únicamente con base en horarios generales.

¿Qué ocurre si un residuo presenta más de una característica de peligrosidad?

Deben identificarse todas las características presentes y seleccionarse una gestión compatible con ellas. Por ejemplo, un material puede presentar simultáneamente toxicidad y otra condición de riesgo, por lo que no debe tratarse como si tuviera una única característica.

En estos casos, la entrega debe hacerse a un gestor autorizado que tenga capacidad para aprovechar, tratar o disponer del residuo de acuerdo con los riesgos identificados.

Manejo diferenciado de residuos con características de peligrosidad

Cuando un residuo presenta más de una característica de peligrosidad, su gestión debe ser compatible con todos los riesgos identificados.

¿Qué pasa con un residuo biológico después de recibir tratamiento dentro de la institución?

Si el tratamiento interno ha sido efectivo y el material deja de presentar características de peligrosidad, puede pasar a gestionarse como residuo no peligroso. Dependiendo de si existe o no alternativa de aprovechamiento, deberá disponerse en bolsa blanca o negra, pero con una identificación especial que permita distinguirlo claramente del resto de residuos ordinarios.

Esta trazabilidad evita confusiones después del tratamiento.

¿Cómo debe gestionarse el proceso cuando el consultorio o establecimiento funciona dentro de una propiedad horizontal?

En edificios médicos, centros empresariales o inmuebles compartidos, el generador debe coordinar con la administración las condiciones necesarias para que el movimiento y almacenamiento interno se realicen conforme a los requisitos aplicables.

Esto significa que no basta con utilizar de manera automática el cuarto común de residuos del edificio: deben existir acuerdos y condiciones que permitan conservar la gestión diferenciada que requiere cada tipo de residuo.

CJS Canecas, su aliado en la gestión de residuos hospitalarios

Canecas hospitalarias para puntos de disposición en instituciones de salud

Las canecas hospitalarias permiten organizar puntos de disposición claros en áreas asistenciales, administrativas y de servicio.

En CJS Canecas, entendemos la importancia de la gestión adecuada de todo tipo de residuos. Por eso:

  • Facilitamos la diferenciación visual: nuestros contenedores para residuos hospitalarios permiten estructurar puntos de disposición claramente identificables dentro de áreas asistenciales, administrativas y de servicios.
  • Contamos con diferentes capacidades: cada espacio genera cantidades distintas, por lo que es posible seleccionar tamaños acordes con consultorios, habitaciones, zonas comunes, laboratorios y áreas de mayor demanda.
  • Ofrecemos alternativas para entornos de uso frecuente: las instituciones de salud necesitan recipientes que puedan incorporarse a rutinas continuas de disposición, limpieza y mantenimiento.
  • Ayudamos a mantener los puntos de disposición organizados: contar con canecas específicas evita improvisaciones y permite que cada área tenga una solución definida según sus necesidades internas.
  • Disponemos de una línea especializada para el sector salud: en nuestro catálogo puede encontrar canecas hospitalarias destinadas a establecimientos donde la separación y el control de residuos requieren especial atención.

Una correcta gestión comienza desde el punto donde se deposita cada residuo. Encuentre en CJS Canecas las canecas hospitalarias que su institución necesita y fortalezca sus espacios de disposición con soluciones pensadas para las exigencias del sector salud.

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